Durante los días 6 y 7 de julio la militancia del Bloque Popular Juvenil (BPJ), sección Salvadoreña de la Corriente Marxista Internacional (CMI) celebró en San Salvador su décimo primer congreso ordinario con la participación de camaradas de México y Honduras, y también de representantes de movimientos sociales como el Frente Amplio de Resistencia 1932 (FAR 32), ALGES y STISSS. El congreso es un espacio necesario para hacer un balance periódico de la intervención que realizamos dentro del contexto de la lucha de clases en nuestro país y también se evalúa el trabajo organizativo desarrollado de manera interna, el congreso también es la máxima autoridad de la organización en la toma de decisiones relacionadas con el trabajo organizativo.

Tras el fracaso del débil levantamiento golpista del 30 de abril, el gobierno y la oposición han realizado diversas rondas de diálogo, contando con la supuesta «mediación» del gobierno de Noruega y la Unión Europea. Tales conversaciones marcan una relativa y momentánea distensión en la disputa político-institucional que se lleva a cabo desde enero, donde los trabajadores no cuentan con voz y voto y sus intereses constituyen monedas de cambio en la puja por el poder en Venezuela. En el marco del mismo proceso, el Ejecutivo, como gestos de “buena voluntad”, ha permitido la liberación del diputado de la AN Gilbert Caro -capturado en 2017 con material de guerra, de la jueza María Lourdes Afiuni –responsable directa de la fuga del bandido Eligio Cedeño, e incluso también el muy extraño “escape» del asesino Iván Simonovis.

En los últimos meses hemos sido testigos de una notoria desaceleración de la inflación. Febrero y marzo vieron como los precios de muchos bienes y servicios mantuvieron un relativo estancamiento o incluso bajaron momentáneamente. El comportamiento de los precios del mes de junio ha sido similar, coincidiendo con una etapa estacional donde varios rubros (como el queso, varias verduras y algunas frutas) suelen producirse en mayor cuantía que en el resto del año.

Amparados en la obscuridad de la noche, en la madrugada del 28 de junio de 2009, centenares de militares entraron a la residencia presidencial y capturaron a José Manuel Zelaya Rosales, presidente legítimamente electo de Honduras. Aun vestido en pijama le enviaron a un exilio forzoso a Costa Rica. Se dio a conocer una carta de Zelaya, en la que renunciaba a la presidencia para evitar un mayor baño de sangre, el presidente derrocado negó que esa carta fuera suya.

Los militares han entrado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) para de forma brutal reprimir a los estudiantes que protestaron contra el ilegitimo gobierno de Juan Orlando Hernández. Al menos 8 estudiantes han sido heridos. Este ataque se da a pocos días de que un grupo de Marines estadounidenses han ingresado al país centroamericano, evidenciando el apoyo del imperialismo estadounidense a este gobierno golpista. Las autoridades de la universidad, de igual forma, han sido cómplices del gobierno golpista, pero la represión se ha dado de forma tan bestial que incluso el Consejo Universitario ha tenido que condenarla.

Cuando nos referimos a la dictadura a veces resulta difícil comprender que se trata de toda un estructura política que sostienen grupos de poder que por cientos de años han puesto y quitado presidentes a su gusto, no solamente se trata de personajes que llegaron a la silla presidencial por meras aspiraciones. En Honduras no hay lugar en el que no se escuche el tradicional “Fuera JOH” esto como una exigencia inmediata ante la crisis que desangra al país pero, desde un punto de vista más objetivo: ¿realmente basta sólo con sacar a JOH?

La lucha se agudiza a un ritmo acelerado, en toda Honduras se vociferan los gritos de la clase oprimida por la emancipación del yugo del sistema; el agitado movimiento de la clase oprimida aglutinado en la plataforma por la no privatización de la salud y la educación ha sido muy efervescente y digno de ser catalogado como unos de los movimientos de masa más extraordinarios desde la sangrienta usurpación del poder por parte de la institución política más asesina de Honduras: el Partido Nacional. Todas las luchas por modestas que parezcan se insertan en una lucha general contra la dictadura burguesa que el capitalismo internacional fortalece. Nuestro papel es integrar todos esos combates a la lucha de clases.

Atravesamos un proceso convulsivo en todo el mundo que pone de manifiesto la lucha de clases. En toda América Latina los regímenes deformados de la socialdemocracia y el estalinismo están retrocediendo, pues al llegar a los gobiernos no hacen más que servir como la base que necesita el capitalismo para mantenerse en pie, gobernando o bien para la burguesía o para las transnacionales, mientras engañan a las masas con sus falsas promesas, esto no hace más que preparar el avance de la reacción burguesa contra el proletariado.

Millones de personas participaron en la huelga general en Brasil el 14 de junio, con manifestaciones en 380 ciudades de todo el país. La huelga había sido convocada para rechazar la contrarreforma del sistema de pensiones propuesta por el gobierno de Bolsonaro, pero también reflejó la oposición a los recortes educativos, que ya habían llevado a millones a las calles los días 15 y 30 de mayo.

El domingo 9 de junio, el sitio web Intercept Brasil publicó varias correspondencias entre el ex juez Sergio Moro, y los fiscales de la trama de corrupción Lava Jato ("Lava coches"), encabezados por el abogado del Ministerio Público de Brasil, Deltan Dallagnol. El caso de corrupción de la Operación Lava Jato llevó al arresto y encarcelamiento del (entre otros) ex presidente del PT Luiz Inácio Lula da Silva ("Lula"), quien fue condenado sin pruebas. Estas correspondencias revelan los objetivos políticos detrás de esta operación, que incluyeron acciones para organizar el fraude en las elecciones de 2018.

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