El 8 de noviembre, alrededor de la 1:30 a. m., hombres en dos jeeps, de los que suelen utilizar las agencias de seguridad para los secuestros, junto con tres autos de policía, secuestraron al camarada Amar Fayaz en Jamshoro, Sindh (Pakistán). Estaba sentado cerca de la puerta de la Universidad Médica Liaqat en Jamshoro cuando ocurrió este incidente.

Ayer, una enorme explosión causó una incalculable destrucción y derramamiento de sangre en la capital libanesa. Esta tragedia era un desastre anunciado, y provocará la ira de las masas contra la camarilla corrupta de la alta sociedad. Sólo la lucha de la clase obrera puede poner fin a esta situación intolerable, escribe Alan Woods.