Spanish

El dirigente de la Corriente Marxista Internacional Jorge Martin explica cómo la pandemia ha puesto al descubierta el auténtico carácter del sistema capitalista, cómo la crisis económica antecede a la pandemia y qué progama defendemos los revolucionarios para enfrentar a ambas.

La clase trabajadora brasilera se ve afectada por una crisis política y económica avasalladora en el marco de la pandemia del COVID-19. En Brasil las secretarias estatales de salud y el Ministerio de Salud registran 262.545 infectados, convirtiendo a Brasil en el tercer país con más casos de COVID-19 en el mundo, y con 16.509 muertes, ubicándolo en el sexto lugar según el informe Johns Hopkins del 19 de mayo 2020.

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del pasado 29 de abril, 1.600 millones de trabajadores del sector informal perderán el 60 por ciento de sus ingresos después de un mes de crisis. En los países más afectados, las tasas de pobreza entre los trabajadores informales aumentarán hasta un 84 por ciento. A medida que la crisis avanza, los trabajadores en situación de precariedad se enfrentan al desastre.

El 15 de mayo la Asamblea Nacional del Ecuador aprobó una mal llamada “Ley Humanitaria” que hace recaer todo el peso de la crisis económica y la crisis del coronavirus sobre la clase trabajadora. Esto ha llevado ya a protestas de trabajadores y estudiantes (que mantuvieron medidas de seguridad ante la pandemia) en las calles de las ciudades de todo el país el 18 y el 19 de mayo. Publicamos aquí dos artículos, uno de la compañera Sara Mondragón de la Corriente Marxista Internacional, sobre la crisis en Ecuador y la alternativa necesaria, y una contribución que hemos recibido del compañero Dax Toscano desde Quito sobre la figura de Lenín Moreno y su responsabilidad.

El desconocimiento de Bukele a Javier Simán, presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), es solo una característica más de los giros bruscos en el régimen de Bukele, es un síntoma de un proceso más profundo donde beneficiar a una clase u otra es demasiado complicado sin entrar en conflictos, ante la crisis del capital los intereses de clase se ven expuestos de manera mucho más clara que en el pasado. Como hemos dicho anteriormente, el gobierno de Bukele no es el gobierno favorito de la empresa privada, tampoco de los EE.UU., la carta de la burguesía y el imperialismo en las elecciones pasadas siempre fue Callejas, un tipo al que podían controlar a su antojo,

...

Estamos asistiendo a un ensayo de movilización de masas lanzado por la derecha del PP y Vox y jaleado desde sus medios afines para dotar de una base de masas a su pretensión de tumbar el Estado de Alarma y las medidas sociales derivadas del mismo, y reabrir completamente la economía de la Comunidad de Madrid.

Un suceso particularmente notable fue la denominada "Operación Gridlock" en Michigan, donde se alentó a los manifestantes a concurrir con sus coches y bloquear deliberadamente el tráfico, haciendo imposible que incluso las ambulancias pudieran responder a emergencias médicas. Fotografías y videos mostraron a manifestantes ondeando banderas confederadas, insignias fascistas y otros símbolos reaccionarios. Asistieron miembros del grupo semi-fascista Proud Boys. La Coalición Conservadora de Michigan, que tiene estrechos vínculos con figuras de la campaña de Trump, ayudó a organizar la protesta.

La crisis económica que se está gestando a tiempos acelerados golpea cada vez más fuerte a los sectores populares. La catástrofe a la que se encamina el capitalismo va girando cada vez más el eje del debate político y económico por sobre el eje de la pandemia. Y la situación política puede girar muy rápido en este sentido.

El martes 5 se encendían las alarmas del Gobierno tras el anuncio del PP de votar contra la prórroga del Estado de Alarma, a lo que se sumaron ERC y las vacilaciones de Ciudadanos y PNV. Esto obligó al Gobierno a negociar y llegar a un acuerdo con éstos últimos para salvar la cuarta prórroga del Estado de Alarma. Finalmente, el PP se abstuvo, quedando en un amago sus amenazas.

Una tormenta perfecta de ganancias del sector privado, prácticas productivas imprudentes, destrucción ambiental e insuficientes inversiones en investigación médica, han provocado que las pandemias mundiales sean más comunes, y han socavado nuestra capacidad para enfrentarlas. El capitalismo no solo dio origen a este enemigo invisible y mortal, sino que es el mayor obstáculo en nuestra lucha contra él.

El FMI declaró a principios de abril que hemos entrado en la “peor crisis económica desde la Gran Depresión”. Ayer, su perspectiva fue confirmada tras la publicación de cifras por parte de los EEUU que mostraban una caída del 4,8%. Hoy, las cifras revelan una contracción del 3,8% en el primer trimestre en la Eurozona. La desastrosa gestión de la pandemia del coronavirus ha agudizado una crisis que ya se estaba gestando.

El pasado jueves 7 de mayo murió a causa del coronavirus el expolicía Antonio González Pacheco, más conocido como Billy el Niño. Acusado de numerosas torturas, se trataba de una de esas reminiscencias del franquismo que todavía perviven hoy, hasta que se encontró con el virus que todos sufrimos en mayor o menor medida. La monstruosidad de sus actos no le convirtió en inmortal, pero la “democracia” sí le salvó de sus acusaciones de forma cómplice.

Hemos entrado en un período de cambios bruscos en la situación política, social y económica, la pandemia del coronavirus ha hecho estragos en la región y en la totalidad el planeta; no ha quedado lugar en el mundo que no haya sido castigado por el flagelo del virus.

La pandemia del coronavirus ha expuesto las contradicciones subyacentes del capitalismo, desencadenando una profunda crisis al nivel de los años 30. No habrá un rebote después de que termine el aislamiento, sino una prolongada depresión económica.

Image: Ultimas Noticias

A tempranas horas del domingo 3 de Mayo, la policía y las fuerzas armadas venezolanas frustraron un intento de desembarco por parte de hombres armados en Macuto, La Guaira, a 35 Km de la capital Caracas. En los enfrentamientos resultantes ocho mercenarios fueron abatidos y sus armas incautadas, tanto de las lanchas como almacenadas en tierra. De acuerdo con las autoridades, el ataque tenía el objetivo de secuestrar a dirigentes venezolanos y provocar un golpe militar.

La madrugada del 3 de mayo, cuerpos de la armada venezolana y de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES) frustraron una incursión marítima de mercenarios en las costas de Macuto, Estado La Guaira, quienes pretendían poner en marcha acciones terroristas y desestabilizadoras, así como un posible magnicidio contra el Presidente Nicolás Maduro. Esta acción ha sido reivindicada por Jordan Groudreau, ex boina verde y actual «contratista de seguridad» estadounidense, quien entrenaba a agrupaciones de voluntarios y militares venezolanos desertores en Colombia para realizar operaciones terroristas en Venezuela. Este personaje a su vez señaló la activación de

...

400 aniversario de Don Quijote: España en la época de Cervantes. "Dondequiera que ha conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales, patriarcales, idílicas; ha desgarrado sin piedad las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre a sus ‘seres superiores’, para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel ‘pago al contado’”. (Marx y Engels. El Manifiesto Comunista. Madrid. Fundación Federico Engels. 1996. p. 41).

La producción mercantil es inherente al capitalismo, se produce para el mercado y para obtener la tasa de beneficios más alta posible. Ese es el leitmotiv en todos los sectores productivos, no se trata ni de satisfacer las necesidades vitales o sociales de la humanidad, ni tampoco de mejorar o cuidar la salud del homo sapiens.

Este trabajo, resultado de una investigación y elaboración exhaustiva que publicaremos en tres partes, trata de exponer los datos objetivos que explican quiénes controlan los recursos económicos y sanitarios del planeta, cómo podemos romper ese círculo vicioso, y cómo podemos garantizar la salud y el futuro de la clase obrera mundial y de los oprimidos de todo el mundo.