Giro a la izquierda en Japón

Recientemente el primer ministro Taro Aso disolvió el parlamento japonés y convocó elecciones para el 30 de agosto. Todo apunta a que el partido gobernante, el burgués Partido Democrático Liberal (PDL), perderá el poder por primera vez desde 1955, excluido un período de diez meses a principios de los años noventa. Los observadores de derechas hablan ahora de una “revolución política” en Japón.

Un interesante artículo del The New York Times habla de una “amplia frustración” en la sociedad japonesa. El artículo dice que las frustraciones comienzan a expresarse políticamente, viendo como el partido gobernante es casi seguro que perderá el poder. Los políticos japoneses durante décadas parecían estables, el mismo partido ha estado en el gobierno durante más de 50 años. Esto convierte el cambio actual en más interesante y significativo.

El artículo de The New York Times también apunta a la economía como el factor decisivo. El titular: ‘La economía representa un problema para el partido gobernante en Japón’, por sí solo lo dice claramente. El artículo cita a un profesor de economía, Masary Kaneko, de la Universidad Keiko de Tokio:

Los votantes finalmente se han movido porque sus vidas comienzan a desmoronarse”. El artículo dice que la oleada actual de despidos de masas después de la crisis económica ha sido el factor decisivo.

Los niveles de vida caen

Según el Banco Mundial, el ingreso familiar medio ha caído a su nivel más bajo en diecinueve años. El producto interior bruto per cápita del país ha caído del tercero más elevado del mundo en 1991 al puesto número dieciocho el año pasado. Durante todo el último período, los japoneses corrientes han visto como la situación económica cada vez era más insegura.

Desde 1990, ha aumento mucho el número de contratos temporales. El Japón de la posguerra era conocido como un país donde durante toda tu vida trabajabas en el mismo trabajo, donde los despidos y el desempleo eran un fenómeno relativamente desconocido. Todas las medidas sociales, incluso la vivienda, estaban atadas al puesto de trabajo. Esto subraya la seriedad de lo que representa perder tu empleo en Japón.

Desempleo

En este momento un tercio de todos los trabajadores japoneses tienen contratos temporales o flexibles, incluso si tienen un empleo. Desde octubre del año pasado se ha despedido a 216.000 trabajadores. La juventud es especialmente golpeada, son los que tienen contratos más flexibles. En mayo, la tasa de desempleo juvenil entre las edades de 15 y 24 años aumentó un 9 por ciento. Es casi el doble que la tasa media de desempleo.

Los trabajadores temporales y flexibles también reciben un salario inferior al del resto de trabajadores. En fábricas como Toyota y Canon, reciben menos de la mitad. De esta manera los capitalistas japoneses esperan dividir y debilitar a la clase obrera.

La seguridad ha desaparecido

La economía japonesa sufre un rápido declive. El primer trimestre de este año cayó a una tasa anual del 15,3 por ciento, todo un record. Incluso si durante los últimos trimestres se modera la caída (algo que por ahora parece difícil), aún hablamos de una caída profunda y dramática, que ha sacudido la conciencia de capas amplias de la clase obrera y la juventud japonesas. Todo el sentimiento de confort ha desaparecido como el agua en un caldero hirviendo.

Mientras tanto, las condiciones de trabajo también se han deteriorado y los salarios han caído. El número de japoneses que ganan menos de 2 millones de yenes anuales (15.000 euros) ha aumentado a más de 10 millones. Las condiciones en grandes fábricas como Toyota y Canon se han vuelto aún más insoportables. La mayoría de los japoneses aún recuerda la historia de un trabajador de 45 años de edad de Toyota que murió debido a la presión que suponía trabajar 80 horas extras cada mes. Desgraciadamente, este no es un incidente aislado. En japonés existe una palabra que significa “muerte repentina debido al exceso de trabajo”, karoshi. Este hecho demuestra la presión inhumana que sufre el trabajador japonés.

Logros comunistas

En esta atmósfera de presión despiadada sobre la clase obrera, junto con una repentina oleada de despidos de masas, ha comenzado a cambiar el panorama político de Japón. Ahora parece probable que el segundo partido más grande, el burgués Partido Democrático (PDJ) ganará las elecciones. Las encuestas dan a este partido un 30 por ciento de los votos, frente al 20 por ciento del PDL.

Sin embargo, lo realmente interesante es el claro giro a la izquierda que se puede ver en el apoyo al Partido Comunista, el PCJ. Parece que el PCJ sobrepasa al Partido Nuevo Komeito, un partido conservador budista en coalición con el PDL. Esto convertiría al PCJ en el tercer partido más grande de Japón.

Giro de la juventud hacia el comunismo

Según un artículo aparecido en Telegraph, el PCJ ha conseguido 14.000 nuevos militantes en los últimos 18 meses. Uno de cada cuatro de estos nuevos militantes tiene menos de 18 años. Esto indica un claro giro a la izquierda de la juventud japonesa. Esta es una generación que ha crecido sin haber experimentado la relativa estabilidad y el sentido de seguridad que existían en Japón durante el boom de la posguerra. Esta generación sólo ha conocido condiciones duras, unas condiciones que han llevado a capas importantes de la juventud ha sacare conclusiones revolucionarias.

El periódico del PCJ, Akahata (Bandera Roja) también ha aumentado su circulación en este último período. El periódico ahora tiene una distribución de 1.6 millones de ejemplares. El PCJ dice tener 400.000 militantes en 25.000 agrupaciones. Esto convertiría al PCJ en el segundo partido comunista más grande de los países del G8, sólo superado por el Partido Comunista Ruso.

Literatura socialista

El creciente apoyo al PCJ es interpretado incluso por comentaristas conservadores como un signo claro del deseo de un cambio radical de sociedad. Un trabajador de 42 años de una empresa de transporte en Tokio decía: “Las empresas sólo están interesadas en sus beneficios y protegen su gestión. No les importa su plantilla. Nos ven como algo desechable”.

Este trabajador votó en las últimas elecciones al Nuevo Partido Komeito, pero ahora ha cambiado su voto al PCJ.

El giro a la izquierda también se ve en la literatura. Una novela clásica japonesa, Kanikosen, escrita hace ochenta años por Takiji Kobayashi, un comunista asesinado por el Estado, que trata sobre un grupo de trabajadores de una empresa de cangrejos en el norte de Japón, luchando contra los empresarios, ahora se ha convertido en un éxito de ventas. Ha vendido más de 500.00 ejemplares. Un comic manga con la misma historia ha envido más de 200.000 ejemplares.

El Capital de Carlos Marx se ha publicado también como cómic manga, se han vendido 6.000 copias en los dos primeros días de su publicación.

Los dirigentes del PCJ giran a la derecha

Al mismo tiempo que se produce este giro a la izquierda en la sociedad, los dirigentes del PCJ han mantenido su rumbo a la derecha. Estos dirigentes hablan abiertamente de que no quieren hacer la revolución socialista, sino una “revolución democrática” para hacer “cambios democráticos en la política y la economía”.

Los dirigentes del PCJ también sentirán las presiones de las condiciones objetivas. El capitalismo japonés sufre una crisis profunda. En este período, las declaraciones abiertas de los dirigentes del PCJ a favor de la economía de mercado significan aceptar despidos, descensos salariales y recortes del sector público. Eso es exactamente lo contrario de lo que quieren los seguidores y votantes del partido. La nueva generación de comunistas quiere luchar por un cambio radical, mientras al mismo tiempo, los dirigentes hacen todo lo que pueden para quedarse dentro de los márgenes del status quo. Esta es una receta acabada para la lucha interna en el PCJ.

El PDJ una vez en el poder pronto quedará desacreditado. Ha resultado elegido sólo por el odio que existe hacia el PDL. Los votantes que rápidamente echaron al PDL del poder para conseguir “algo más” encontrarán que el PDJ es otro partido de la clase dominante. Esto significará más oportunidades para el PCJ. Para que el PCJ pueda aprovechar estas oportunidades, y ofrecer una alternativa al desempleo, la pobreza y la crisis capitalista, es necesaria una defensa clara de la clase obrera. Esto sólo se puede hacer sobre la base de una verdadera política comunista, un regreso al marxismo. Durante el transcurso de los acontecimientos, a través de la experiencia, cada vez más personas en y alrededor del PCJ se moverán, sin duda, en dirección hacia las ideas del marxismo.

Fuente: El Militante