2021 ha comenzado con una explosión. Si alguien tenía alguna duda, lo sucedido en el Capitolio reveló la profundidad de la crisis del capitalismo estadounidense, y esto es solo el comienzo. Ni siquiera en los turbulentos años de la Guerra Civil de EE.UU. o, posteriormente, se había visto la violación del edificio del Capitolio estadounidense por parte de manifestantes, ¡ni a un presidente en funciones alentándolo! Los protocolos de emergencia de ataques antiterroristas se activaron mientras el gas lacrimógeno se extendía por los pasillos y al menos una persona resultó muerta por disparo de bala. Como dijo el ex presidente GW Bush, estas son las escenas que uno esperaría en una "república bananera", es decir. en un país devastado por la intervención imperialista estadounidense, no en el vientre de la bestia.

Los Estados Unidos es el país más rico y poderoso del planeta, con una riqueza más que suficiente para proporcionar una alta calidad de vida a todos sus habitantes . Y, sin embargo, un grado de desigualdad impactante y el veneno del racismo lo impregna todo, y de hecho son una parte integral para la continua dominación del capitalismo estadounidense. A pesar de las luchas masivas del pasado y las reformas de los últimos cuarenta años, los negros, junto con otras minorías raciales y étnicas, siguen siendo la capa más explotada y oprimida de la sociedad estadounidense. Los jóvenes negros se enfrentan al hostigamiento e intimidación de forma diaria por parte de la policía, y sufren tasas de desempleo desproporcionadamente altas. Los negros representan solo el 13% de la población y, sin embargo, son encarcelados y ejecutados por el Estado en un porcentaje mucho más alto. Los negros continúan sufriendo linchamientos y violencia a manos del Estado, organizaciones e individuos racistas, además de verse obligados a vivir en condiciones de pobreza masiva, explotación y opresión.