Norteamérica

El Sindicato Obrero de Amazon (ALU, según sus siglas en inglés) ha conseguido su primera victoria contra el gigante tecnológico en la planta de Amazon conocida como JFK8 en el distrito de Staten Island, Nueva York. Tras meses de lucha, los trabajadores lograron una victoria electrizante en la votación para sindicalizarse.

Otra bomba sin precedentes ha sacudido el ya polarizado mundo de la política estadounidense y la lucha de clases. Según la filtración de un borrador interno escrito por el juez del Tribunal Supremo, Samuel Alito, una mayoría de ese cuerpo reaccionario estaría a favor de derogar la histórica sentencia de 1973 que otorgaba el derecho al aborto, con el famoso caso de ‘Roe contra Wade’.

Una ola de sindicalización en los Estados Unidos está entusiasmando e inspirando a los trabajadores de EEUU y todo el mundo. El primer almacén de Amazon en Staten Island, Nueva York, ahora está representado por el sindicato independiente Sindicato Obrero de Amazon, Amazon Labor Union (ALO). Ahora vemos el mismo proceso de sindicalización en decenas de cafeterías de Starbucks y su inicio en tiendas de Apple, entre otros establecimientos.

Amazon, el segundo mayor empleador de Estados Unidos, y bastión de la resistencia antisindical de la patronal, ha recibido un duro golpe. El centro de distribución JFK8 en Staten Island, Nueva York, se ha convertido en la primera instalación de Amazon en Estados Unidos en estar oficialmente sindicalizada, tras una elección interna donde la mayoría de los trabajadores votaron a favor de establecer el Sindicato de Trabajadores de Amazon.

El llamado convoy de la libertad ha copado los titulares de las últimas semanas y bloqueado el centro de la ciudad de Ottawa, alrededor de Parliament Hill, la sede del parlamento canadiense, durante una semana. A esto le ha seguido el bloqueo de cientos de camioneros, opuestos a la obligación de vacunarse contra el Covid-19, en diversos puntos de la frontera con EEUU.

Treinta años han pasado desde la publicación de El Final de la Historia y el Último Hombre. Regodeándose tras el colapso de la URSS, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama hizo una afirmación asombrosa. La humanidad había alcanzado “el final de la historia como tal: es decir, el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como forma final de gobierno humano”.

En los últimos días, una ola de fuertes tornados en EE. UU. ha acabando con la vida de numerosos trabajadores en sus lugares de trabajo, debido a la negativa de los empresarios a tomar las medidas mínimas para mantener seguros a los empleados. Tragedias como estas equivalen a asesinatos corporativos. Exponen la insensibilidad inherente al capitalismo, que sacrifica diariamente la vida de los trabajadores al altar de las ganancias.

En agosto pasado, el brutal tiroteo policial contra Jacob Blake, un hombre negro desarmado, reavivó las llamas del movimiento Black Lives Matter (BLM- “Las Vidas Negras Importan”) en la pequeña ciudad de Kenosha, Wisconsin. Miles de personas se manifestaron contra el racismo y el terror policial cuando las protestas se extendieron nuevamente, primero a Milwaukee, Chicago y luego a las principales ciudades de costa a costa.

Con su política interna tambaleándose, Joe Biden regresó de la fallida cumbre climática COP26 a la humillante realidad de ver terminada su corta luna de miel. Se hizo evidente con la derrota del candidato a gobernador de los Demócratas en la reciente contienda electoral en Virginia. Todos los periódicos burgueses serios señalan la impopularidad nacional de Biden y de los Demócratas como un factor crucial en esta derrota.

Los Estados Unidos se han visto afectados por un “Octubre de huelgas” en diversos sectores: desde la sanidad hasta la construcción; desde la carpintería hasta la minería del carbón; desde los medios de comunicación hasta las telecomunicaciones; desde la fabricación de aperitivos hasta la de cereales. En total, 100.000 trabajadores han votado a favor de la huelga este mes.

A pesar de que la mayoría de los estadounidenses han creído durante décadas que el aborto debería ser legal en la mayoría de los casos, el gobierno "democrático" del Estado de Texas ha vuelto a atacar los derechos reproductivos de la mayoría de la población.

Hace veinte años, Estados Unidos fue testigo del mayor y más sangriento ataque de la historia moderna en su país. Al menos 2.977 hombres y mujeres murieron y al menos 25.000 resultaron heridos después de que una banda de terroristas estrelló una serie de aviones comerciales contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, dejando al pueblo estadounidense en un estado de conmoción e incredulidad.

Hay muchas ilusiones puestas en Joe Biden, incluso en la izquierda. Si bien puede que no sea tan abiertamente racista y cruel como Donald Trump, no es un aliado de los trabajadores. Representa al mismo sistema brutal y opresivo del capitalismo estadounidense, como lo hizo su predecesor. En este artículo, vamos a intentar desvelar ocho mentiras sobre el 'tío Joe': el principal representante del imperialismo estadounidense.

A finales de mayo se descubrió una fosa común con los restos de 215 niños, algunos de tan solo tres años, en los alrededores del antiguo internado indio de Kamloops, en la Columbia Británica (Canadá). El espeluznante descubrimiento, fruto de una búsqueda organizada por la Nación Originaria Tk'emlúps te Secwépemc y llevada a cabo con un georadar, confirma lo que los supervivientes y las familias de las víctimas del sistema de internados saben desde hace años: que muchos de los niños que fueron obligados a ir a esas escuelas nunca volvieron a casa.

La condena de Chauvin está muy lejos de rendir justicia a George Floyd y a todos aquellos que se enfrentan constantemente a la brutalidad policial. El hecho de que un policía individual "rinda cuentas" por sus acciones es un gesto simbólico que surge en respuesta a la enorme movilización de las masas durante las protestas del año pasado.

El intento fallido de sindicalizar a los trabajadores de Amazon en Bessemer, Alabama, es una lección sobre la necesidad de una estrategia valiente y eficaz por parte de los dirigentes sindicales estadounidenses. Incluso un gigante como Amazon no es rival para el poder de la clase trabajadora cuando se organiza de manera efectiva ¡La batalla continúa!

Miles de niños hacinados en jaulas diminutas, durmiendo hombro con hombro en el duro suelo, cubiertos solo con mantas isotérmicas, detenidos durante días. Las sombrías condiciones de los niños inmigrantes en las instalaciones fronterizas pintan un panorama familiar que muchos asocian con los “días oscuros” del gobierno de Trump. Pero ahora esto está sucediendo bajo la mirada de Biden. El creciente número de inmigrantes detenidos por agentes fronterizos estadounidenses expone la política migratoria del nuevo presidente como una continuación del largo ataque bipartidista a los derechos de los trabajadores indocumentados.

El 20 de enero, Joe Biden prestó juramento como presidente de Estados Unidos rodeado por tropas armadas, en medio de una pandemia, semanas después de que una turba de extrema derecha irrumpiera en el edificio del Capitolio. Son tiempos sin precedentes. Los capitalistas están depositando sus esperanzas en la nueva administración para sacar al capitalismo estadounidense de este período de caos y declive, al verle las orejas al lobo.

Trump ha sido bloqueado en Twitter y en una serie de otras plataformas importantes de redes sociales después de que animara a sus partidarios a asaltar el edificio del Capitolio la semana anterior. Si bien hay una ironía gratificante en esto, los marxistas deben considerar sobriamente las implicaciones del movimiento de los capitalistas de la Gran Tecnología.

2021 ha comenzado con una explosión. Si alguien tenía alguna duda, lo sucedido en el Capitolio reveló la profundidad de la crisis del capitalismo estadounidense, y esto es solo el comienzo. Ni siquiera en los turbulentos años de la Guerra Civil de EE.UU. o, posteriormente, se había visto la violación del edificio del Capitolio estadounidense por parte de manifestantes, ¡ni a un presidente en funciones alentándolo! Los protocolos de emergencia de ataques antiterroristas se activaron mientras el gas lacrimógeno se extendía por los pasillos y al menos una persona resultó muerta por disparo de bala. Como dijo el ex presidente GW Bush, estas son las escenas que uno esperaría en una

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